Los hábitos son un conjunto de actividades y pensamientos que hacemos diariamente, casi sin pensar.

Existe una gran diferencia entre ser eficiente, ser efectivo y ser eficaz y esa diferencia es importante cuando la palabra representa cualidades de su trabajo. Lo ideal sería ser efectivos, eficaces, y a la vez ser eficientes aunque consideramos que lo importante es ser constantes para que lo demás sea más fácil de trabajar y conseguir. Antes de nada, definamos cada concepto según la RAE:

Eficiencia: “Capacidad para lograr un fin empleando los mejores medios posibles”.
Eficacia: “Capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera”.
Efectividad: “Cuantificación del logro de la meta” o “Capacidad de lograr el efecto que se desea”.

Podemos definir la eficiencia como la relación entre los recursos utilizados en un proyecto y los logros conseguidos con el mismo. Se entiende que la eficiencia se da cuando se utilizan menos recursos para lograr un mismo objetivo.

Teniendo más o menos claro esto, vamos al tema que nos despistamos…

Cuando añades buenos hábitos en tu vida, ésta puede ser más placentera y efectiva. En éste artículo hemos resumido los 6 hábitos que te hacen efectivo:

1. Ser proactivos

Las personas proactivas no están esperando que las cosas ocurran, ellas son protagonistas de su propia vida y hacen que las cosas sucedan. Una de las cosas interesantes de una persona proactiva es que siempre están enfocadas en su círculo de influencia, es decir, en aquellos círculos de personas, podcasters, conferenciantes, bloggers… en los que pueden actuar e influir. Siempre está al tanto de las novedades que pueda implementar en su trabajo, mejoras, recursos herramientas… En resumen, no espera a que las ideas o soluciones le lluevan del cielo… Siempre intenta ir un paso por delante!

2. Tener un fin en la vida

Las personas efectivas piensan cómo les gustaría sentirse en el futuro, saben que la vida no es eterna y que el tiempo es oro. ¿Cómo te gustaría sentirte en el futuro? ¿Cómo te gustaría que fuera tu vida el día de mañana?¿Cómo te gustaría que te recordaran? No se trata de obsesionarse, se trata de tener un fin en la vida para que todos los días te levantes y sepas hacia donde caminar.

3. Establecer un plan

Es necesario tener un plan para alcanzar el fin que te has propuesto. Aunque el fin sea el mismo entre dos personas, los planes para llegar a él pueden ser diferentes. En este punto es donde la gente puede perderse porque los caminos para llegar a Roma son muchos. Escoge el camino que más te guste, el que más se parezca a ti, el que más te haga sonreír. En esta parte organiza tu vida, márcate metas a corto, mediano y largo plazo; plantéate estrategias adecuadas para esas metas y trabaja todos los días para cumplir tus metas. Recuerda que las metas pueden ser muchas, pero primero lo primero, comienza por aquellas que te hagan avanzar más; aprende a diferenciar lo urgente de lo importante y no abandones lo importante.

4. Desarrolla el poder de escuchar

Escuchar antes de hablar y actuar te hace conectarte con los demás desarrollando el gran poder de la empatía. Las personas somos distintas unas a otras, ya que somos un cúmulo de experiencia, miedos, limitaciones, pensamiento y sentimientos. Estamos limitados a nuestra realidad y difícilmente podemos ver otras, cuando observas con más profundidad a otros y los escuchas, puedes navegar fuera de tu propia burbuja y ampliar tu centro de actuación e influencia.

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5. Construye relaciones

El verdadero poder de conectarse con los otros es construir relaciones para crear, ampliar realidades y hacer crecer tu mundo interior (jajaja sí, te he soltado una frase de terapia de grupo jajajja).

En serio, amplía tu cultura conociendo otras personas, lee (aunque sea este y otros blogs, pero lee), viaja, entabla conversaciones con personas diferentes a ti, prueba otras gastronomías, siente curiosidad por otras culturas, explora la vida y, sobre todo, sé feliz!

6. Renuévate

Haz todos los cambios que tengas que hacer cada vez que lo necesites para poder avanzar. De nada sirve estar muy enfocado en cortar un alimento con un cuchillo desgastado ¡Sólo te cansarás más!; puede que al final lo cortes pero seguro invertirás más tiempo del necesario y, además, termines cansado. Muchas veces hay que detenerse a pensar un poco en el cómo, donde, cuando o con quien, dejando a un lado el miedo al cambio o fracaso… el fracaso no existe y nos cansaremos de decírtelo.

¡Detente, relájate, cambia y continúa!