Las prioridades de las personas son diversas; a algunas les interesa más la salud, a otras el trabajo, estudiar, el dinero, la familia, la alimentación, viajar… son infinitas.

Se puede tener más de una prioridad al mismo tiempo y es importante saber que las prioridades cambian con la edad; a los 20 años puede que la prioridad sea viajar o estudiar; pero a los 40 años puede ser la familia o la autorrealización.

Saber cuáles son tus prioridades en este momento es tu responsabilidad, ya que de ello dependen las decisiones que tomas. Si no tienes claro tus prioridades actualmente, no culpes a los demás de tu suerte ni tampoco de tu destino ya que, seguramente, sin un plan no llegarás a ninguna parte o peor aún, que llegues a un lugar que no te guste. ¿Cómo puedes saber las prioridades de tu vida en este momento?

  1. Revisa en qué gastas tu tiempo

La elección consciente o inconsciente que hacemos de nuestro tiempo nos da una idea de cuáles son nuestras prioridades en la vida. Si el mayor tiempo del día te dedicas a los niños y tu hogar, tu prioridad está clara,  es la familia; si la mayor parte del tiempo se lo dedicas a trabajar, tu prioridad es la seguridad económica o el dinero.  Si todo tu tiempo lo dedicas a estar en redes sociales (por ocio), mirar fotos, revisar perfiles de otras personas, en cosas nada productivas… REVISA BIEN QUE TE PASA PORQUE TE ABURRES MUCHÍSIMO… 😉

Si tus actos y tus deseos no coinciden, entonces, no estás viviendo tu propia vida. Es el momento de que hagas un alto, recapacites y administres el tiempo con elecciones conscientes sobre lo que deseas.

  1. Revisa en qué gastas tu dinero

Otra forma de darte cuenta sobre tus prioridades es revisando los gastos que tienes en este momento. Si la mayor parte del dinero lo inviertes en tus hijos, puede que la familia sea tu prioridad en este momento, si lo gastas en peluquería, zapatos y ropa, puede que tu imagen personal sea una prioridad en este momento. No está mal darse caprichos pero no seas egoísta y ten algún detalle con tus personas cercanas; no todo es trabajo en esta vida!

  1. Haz una lista de tus valores y compárala con tus prioridades

Los valores son creencias que tenemos sobre algo y en función de ellos elegimos nuestras prioridades. Los valores no son buenos o malos, ellos dependen de nuestro pasado y educación. Si en nuestra educación se le dio prioridad a la imagen personal, puede que el gasto de tiempo y dinero en compra de ropa, zapato y peluquería sea una prioridad incluso por encima de los amigos y familia, la salud y los alimentos… MAL!

Como adultos podemos hacer revisión de nuestros valores y, si éstos no nos agradan, cambiarlos y en función de ellos elegir nuestras prioridades. Piensa que solo tienes una vida y que es importante hacer lo que a un@ le gusta, eso si, siempre con respeto y no olvidándote de las personas importantes que te rodean.

  1. Identifica las creencias que tengas sobre algún valor o prioridad

Las personas valoran aquello que les proporciona tranquilidad mental, aunque luego esto sea falso o insuficiente. Por ejemplo, si para ti es importante la seguridad económica y el confort, puede que creas que la única forma de obtenerlo es a través del trabajo dependiente y por eso lo valoras y se convierte en una prioridad, aunque cada vez ganes menos o resulte falsa esa creencia. Pero si cambias de pensamiento y comienzas a ver el confort y seguridad económica detrás de un emprendimiento, es posible que cambies de actitud haciendo un cambio de valores

¡Piensa mas en valorar y disfrutar del “cómo lo ganas” y no del “cuánto ganas”!

  1. Cambia lo que tengas que cambiar

Si después de hacerte algunas preguntas y haber analizado todo lo anterior, te das cuenta de que no eres coherente entre lo que deseas y lo que haces, simplemente cambia tu vida. Te darás cuenta de que, cuando alineas tu vida realmente con tus prioridades, te sientes en paz contigo mismo, porque sientes que avanzas y esto te da fuerzas para afrontar todo lo que te llegue.

Muchas veces es necesario retroceder algunos pasos para avanzar grandes kilómetros.

Y tú ¿eres feliz con lo que haces? ¿no estás contento con tu trabajo?… siempre se puede comenzar de nuevo! Comparte tu historia con nosotros en comentarios.